<-->!<-->! Amagredos - La otra cara de las setas
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Micologia Asistimos a los cursos que organizastéis el otoño pasado y disfrutamos mucho aprendiendo de setas con vosotros.


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La otra cara de las setas | Imprimir |  E-Mail

Con la llegada del otoño han llegado también las setas, quizá no en la cantidad que algunos buscadores deseaban, pero bueno, ahí han estado, como todos los años, para deleitarnos con sus colores, sorprendernos con ese halo de misterio que las acompaña y, lo que es más importante, para cumplir su misión en la naturaleza.

Por segunda vez hemos contado en nuestro pueblo con la presencia desinteresada de Horacio, presidente de la Asociación Micológica AMAGREDOS de Cuevas del Valle, que acudió gustoso a la llamada que le hicimos desde nuestra Asociación, y que nos ofreció una interesante conferencia sobre las setas y su mundo. Aunque los medios de los que disponíamos no eran quizá los más adecuados, Horacio supo suplir con su palabra y sus conocimientos esa carencia técnica y nos regaló un rato realmente agradable. Aprendimos a diferenciar entre lo que es un hongo y lo que es una seta, nos sorprendió el hecho de saber que los hongos no son ni plantas, ni animales, sino que forman un reino propio. Nos hizo ver lo injusta que es la clasificación que solemos hacer todos entre setas «malas» y setas «buenas» basándonos sólo en el simple criterio de si son o no venenosas. Con sus explicaciones nos dimos cuenta de que una seta de las que injustamente consideramos «mala» realiza una función en la naturaleza tan importante como pueda realizarla una comestible. Fue, en definitiva, una tarde muy didáctica y provechosa en la que, en cierta medida, adquirimos un poco más de educación en el respeto a la naturaleza.

Toda la exposición tuvo un nivel asequible, sin muchos tecnicismos, usando un lenguaje que entendíamos hasta los que sabíamos más bien poco del tema y, aunque de vez en cuando oíamos algún que otro nombre extraño, la charla no dejó en ningún momento de ser amena e interesante. Y así, entre Míscalos, corros de brujas, hermosas fotos, micorrizas, Rúsulas, anécdotas, Boletus y otras esporas, Horacio consiguió tenernos a unas cincuenta personas durante dos horas y pico como se suele decir, «con la boca abierta».

Quizá de esta actividad no hayamos salido siendo unos expertos micólogos y algunos, como yo, sigamos sin conseguir diferenciar una seta de unos serones, pero al menos algunas cosas sí que hemos sacado en limpio como por ejemplo el haber entendido que el goce que nos puedan reportar las setas no consiste en llenar muchas cestas o en devorar todo aquello que lleve el cartel de comestible, que es mucho más grato y placentero pararse a observarlas, intentar identificarlas, gozar de sus formas y colores, disfrutando del paseo, del entorno y también, como no, de su degustación en buena compañía. Que hay que ser agradecido con este regalo que nos da la naturaleza pero que, ante todo, hay que ser también conscientes del riesgo que conlleva consumirlas sin conocerlas y que, siempre que dudemos de la comestibilidad de una seta, lo más razonable es optar por dejarla en el campo. Yo de esta jornada he sacado, entre otras, esta conclusión: No es la seta la que nos envenena, es nuestro atrevimiento y nuestra ignorancia.

Fuente: El Noticiero de Fuentelobo

 

 
 

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